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Autor:
Paz M. (Chile)
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Solange
SOLANGE
I.-La compañera
La primera vez que la vi, me cargo, fue por sus pestañas tan largas, el verdor de sus enormes y bien formados ojos, la caída perfecta de sus rizados y rubios cabellos, la tonalidad canela de su piel, y por sobretodo la forma en que la miraba el "pacho", el profesor de matemáticas. Debo admitir que la envidia se apodero de mí ese año, fue un golpe bajo el que ella repitiera el tercero medio, y más bajo el golpe cuando la sentaron a mi lado. La Solange no conocía a nadie del curso y como yo era su compañera de asiento tuve que aguantar que me siguiera por todas partes, se convirtió en mi sombra, poco a poco nos convertimos en "las gemelas", nos bautizaron así, obviamente por lo desiguales que somos, eso no me causaba gracia alguna.
La Solange realmente era atractiva, y el "mino más rico" del colegio no tardo en notarlo, tenia fama de lacho, y por primera ves sus ojos, los ojos del "pacho" apuntaron más o menos cerca de mí, justo al lado, sobre la Solange, se convirtió en el centro de sus vistazos, mientras hacia la clase, cada vez que levantaba la vista, aparecía ella en primer plano ... Al resto de las compañeras les pareció práctico, todas podían usar torpedos libremente sin que el profesor lo notara, excepto yo... (como si tener que tragarla fuera poco). La Solange no era tonta, y busco la forma de llamar mi atención, de sentirse integrada, de ser mi amiga, saco partido de la calentura del "profe", para ayudarnos a copiar en las pruebas. Esperaba un rato, nos daba tiempo para pensar en que parte del torpedo se encontraba la respuesta y, luego se iba adelante hasta el escritorio con su hoja en la mano, a plantearle sus supuestas confusiones, el viejo no contenía el "morbo", caía de inmediato... y mientras ella lo miraba profundamente a los ojos, moviendo con sensualidad sus pestañas y pasando la lengua casualmente por la goma de borrar del lápiz, con sus curvas reposadas sobre la vieja mesa de madera, nosotras nos dábamos la fiesta de "torpedos" y "soplos". Fue genial, con eso la Solange no solo conquisto al "al viejo de matemáticas", sino que a todas nosotras.
Para fines del primer semestre era mi mejor amiga, y también la amante del "pacho". Ella nos contaba con detalles a la Patty, la Pao y a mi, cada tramo de su historia romántica.
Cuando había sol, nos sentábamos en las bancas del patio, las del fondo, porque ahí podíamos esquivar la vista de la inspectora y prender descaradamente un cigarro. Si llovía nos íbamos a un escondite del ultimo piso, pero ahí solo podíamos conversar. Como ese año fue lluvioso, la Solange tuvo tiempo de contarnos todas sus historias con el "profe", supimos lo desdichado que era en su matrimonio, al parecer su esposa era una mujer muy amargada e incomprensiva. Se habían casado por que ella estaba embarazada, y cuando su padre lo supo, lo fue a buscar a su casa con un cuchillo en la mano le armó el tremendo escándalo, hasta le pego un par de combos y le corto la ropa con el cuchillo, el "pacho" se asustó un montón, y como tenia veintidós y la "Katy" (que es la esposa), era menor de edad, se vio totalmente atrapado, se caso por compromiso y claro, por salvar su propio pellejo. Realmente el no estaba enamorado, los tres hijos que tenía, vinieron de puro fértil que era la esposa, porque parece que casi nunca pasaba nada con ella, menos ahora que estaba enamorado de la Solange. El "pacho" era amoroso, le daba en el gusto con todo, le hacia regalos bien seguido y la invitaba a salir. Ella era buena "engrupiendo" a la mamá para poder arrancarse con él, se las arreglaba faltando al preuniversitario y de eso sacamos provecho la Patty y yo, porque para que no se enteraran en su casa que estaba faltando, nos pidió que fuéramos a las clases a decir "presente" cuando la nombraran". Fue bueno porque la Patty consiguió pololo en el curso de "verbal" y yo conocí al Cristián en el de "específica de matemáticas". Claro que igual retaron a la Solange, porque el informe de puntaje promedio que le enviaron a la mamá desde el "pre-U", estaba bien bajo, pero no importaba porque aun nos quedaba un año para mejorar y la "señora esta", ni sospechaba que su hija no iba a clases, menos que andaba con el "profe" por ahí...
Hacia ya un poco de calor, inusual para fines de Agosto, y nos sentamos en el pasto con los jumpers hacia arriba para tomar un poco de sol en las piernas, era el segundo recreo, el recreo largo así que la Solange saco del forro de su blazer un cigarrito y, del forro de la manga un encendedor, prendió el cigarro arrugando la frente y apretando las pestañas para esquivar la llama, como siempre. Aspiró profundo, estiro sus labios y soltó el humo lentamente intentando hacer anillos en el aire, nos recorrió con los ojos una a una y arrastrando las palabras dijo: "tengo algo que contarles", volvió a aspirar humo dándose el tiempo necesario para ponernos nerviosas y ansiosas, luego expulso de una sola vez apuntando hacia el cielo y comenzó:
-Me acosté con el "pacho".
-¿Queeeeee? (fue nuestra reacción)
Si, lo hicimos. Pero antes, hay otra cosa que yo no les he dicho... ¿Otra cosa?
Lo que pasa es que yo ya "lo había hecho" antes, lo hice con mi ex, con el Pato, pero eso fue de tonta, porque no tenia idea de lo que hacia, el Pato me convenció de que no iba a pasar nada, que solo me iba a tocar, que era solo un jueguito, bueno yo le creí y no me di cuenta cuando ya estaba dentro de mi, fue algo tan intenso, mágico, un momento único, placentero... lo malo fue que el Pato, después de eso me "pateo", claro era lo único que le interesaba...
Bueno, pero ¿Qué tiene que ver lo del Pato con el "profe"? interrumpió la Patty...
Lo que pasa es que el "pacho" me había subido a un pedestal, me veía casta y pura, me tenia súper alto, y yo comencé a sentirme mal, mal por no contarle la verdad, por que después de todo el se estaba formando una idea equivocada de mi y yo no quería que fuera así, me tenia demasiado respeto ¿Entienden?, y yo me sentí una mentirosa al insistir con su juego tan formal de palabras y besos (volvió a tomar el cigarro, y se dio tiempo de pitar dos veces, nosotras en silencio la observábamos atentas a su relato)
Entonces pasó que estábamos en el auto estacionados cerca de la "Quinta Normal", y me decidí a decirle la verdad, decirle que yo no era como él pensaba, decirle que en realidad no era "virgen", tome el riesgo sabiendo que podía patearme, pero quise explorar en su sensualidad...
¿Y qué pasó entonces?, ¿Se enojo?, ¿Qué te dijo?
Nada que ver, no se enojo, al contrario, me dijo que era bueno que yo confiara en él, que eso le hacia sentir orgulloso de mí, y que él lo entendía. Luego dijo que así era más fácil para él pedirme la famosa "prueba", y dijo que era algo con lo que el soñaba y que si no lo había pedido antes era para no asustarme... bueno lo pidió, y entonces yo no podía negarme, no quería que el pensara que soy "pendeja"...
¡Solange!, ¿Dónde lo hicieron? ¿En el auto?
¡No!, Ustedes creen que el "pacho" es tonto, si lo pillan, de nuevo con una menor de edad.... se va preso. Nos pusimos de acuerdo, yo me fui a la casa y me cambie de ropa, aproveche de depilarme, y agregarme un par de años con el maquillaje, le deje una nota a mi mama diciendo que iba a la obra de teatro que había en el colegio ese día, ¿se acuerdan que no llegue?. Me baje una estacion antes del metro y espere sentada en el paradero, muerta de susto, cualquiera que pasara por ahí me podía ver subiendo al auto del " profe" y se hubiera armado la grande....
¿Te llevó a un motel?
¡No!, Se había conseguido la llave del departamento de su hermano, se llevan súper bien, y él confía a ojos cerrados en el Mauro, incluso me lo presentó...
¿ Y como es el departamento?
Bien chico, tiene solo una pieza, con una cama de dos plazas y, cocina, baño, living, lo normal...
Da igual el departamento Pao, deja que cuente lo demás...(intervino la Patty)
Bueno, el "pacho" súper amoroso, llego al paradero, me abrió la puerta desde adentro, yo subí y lo primero que vi fue un osito de peluche, me dijo: "¿te gusta?, Es para ti mi amor". Luego en el departamento, me sirvió una cerveza, prendió un cigarrillo y se dejo caer al sofá donde yo estaba, con la cabeza sobre mis piernas. Me dijo montón de cosas, me pidió que no tenga miedo y juro que me haría tocar el cielo. Me pidió que no pensara en nada, solo en nosotros, en el momento... nos besamos montones y mientras me saco lentamente la ropa, en la medida en que mi cuerpo quedaba desnudo el lo besaba, el resto ya lo imaginan,( su cara se iluminó en una leve sonrisa) lo hicimos ahí en el sofá, (sus colores se tornaban rosa) y, luego en la alfombra (miro el pasto mientras hundía los dedos en el), creo que para entonces yo había bebido demasiado, así que la hora restante se dedico a darme café para dejarme sobria, entre café y café, hubo tiempo de probar la mesa... a las 10 de la noche me fue a dejar a mi casa, y yo le dije a mi mamá que era el papá de una de ustedes....
Desde ese día la Solange se convirtió en nuestra líder, era la más madura, había pasado la prueba para convertirse en mujer, y contra eso no podíamos competir, sus visitas al "departamento" eran semanales, y yo sentía que eso la hacia alejarse de nosotras, que nos veía como las "pendéjas" que éramos. El "profe" cada vez disimulaba menos su interés especial por la alumna de la segunda fila a la ventana, y no vacilaba en ponernos buenas notas a las cuatro, porque sabia que sabíamos, lo teníamos en nuestras manos, hasta entonces había sido el mejor año en matemáticas y mis papás hasta me dieron un premio por mis notas, aumentaron mi mesada y como fue gracias a la Solange, el primer mes le regale un peluche, que sirvió para sellar definitivamente nuestra complicidad.
Eran los primeros días de Noviembre, estábamos comenzando a preparar las pruebas coeficiente dos, y a fin de mes se veía venir lo pesado. Ese día el "pacho" entró a la sala y lo primero que hizo fue preguntar: ¿Y la señorita Solange Alfaro?, enfocó la vista hacia mi y dijo: ¿Que le paso a su compañera?. Era la primera hora de clases y acababa de llegar, "no lo sé, no la he visto hoy" respondí mirándolo fijo a los ojos con un gesto apático, diciéndole en silencio "te van a pillar...". Cuando salíamos al recreo con la Paty y la Pao, el "profe" me tomo del brazo y me dijo: "¿Por qué no bajas y llamas a tu compañera por teléfono desde la oficina para saber que le pasa?", no podía decir que no, después de todo ya lo había extorsionado con los ojos todo el semestre...
-Hable con la nana, me dijo que estaba enferma del estomago, algo le hizo mal y amaneció un poco decaída, su mamá le dijo que fuera al doctor a media mañana para descartar una hepatitis y por eso falto a clases, pero mañana viene.
-Gracias Claudia, eres una buena compañera... (fue lo que me respondió cuando el recreo ya se acababa)
El día jueves siguiente, la Solange llegó con una cara de no haber dormido y de habérselo llorado todo, así es que decidimos no entrar a la clase de la primera hora, nos fuimos las cuatro al parque que queda a tres cuadras, llegando prendimos cuatro cigarros de una vez, nos sentamos en el pasto, pusimos las mochilas en el centro y el silencio dio paso al relato de Solange...
Ayer, cuando fui al doctor sabia bien lo que me pasaba, tenia ya más de un mes de atraso las nauseas confirmaron mi embarazo, pero necesitaba tiempo para inventar una excusa para mi mama, y por eso invente un par de síntomas mas que la hicieron pensar en hepatitis.
¿Estas embarazada? ¿El Pacho lo sabe?¿Alguien mas sabe?
Ayer, lo llame a la hora de almuerzo y nos juntamos en la tarde, en un lugar bien "piola", al principio estaba súper preocupado por lo de la hepatitis, me dijo que hasta había sentido algunos síntomas, luego fui muy directa, le dije de una sola vez: " no te preocupes por ti, no es hepatitis, solo estoy embarazada"...
¿Qué te dijo?, ¿Cómo reaccionó?
No muy bien, al principio me dijo "¡ cómo eres tan pendeja!, pensé que tomabas anticonceptivos", yo comencé a llorar, porque me sentí tan abandonada, y parece que eso le dio pena, me abrazo y trato de consolarme diciendo que todo va a estar bien, que no me va a dejar sola, que es un problema de los dos, que el se hacia cargo de todo...
Ah! Entonces, todo bien, ¿Se va a separar?
¡No!, me dijo que tenia que pensar más que nada en mi, que quería darme lo mejor, y que para eso la solución era solo una...
Pero si no se separa ¿cual es la solución?
Quiere que aborte...(a esas alturas del relato sus lagrimas comenzaban a juntarse sobre el jumper, y nosotras nos mirábamos sin saber que decir, hasta que al fin la Patty rompió el silencio)
Solange, el no te puede pedir algo así, además, ¿tu sabes los riesgos a los que te enfrentas?
Si, lo sé, pero él dice que eso pasa en unas semanas, en cambio un hijo arruina toda la vida, me ama y no puede ver como me destruyo con algo así, tiene un dato y es cosa de que yo lo decida... y vamos, él pagaría todo, porque es bien caro y, no quiere que yo tenga mas problemas, dice que es su responsabilidad...
Pero ¿Cómo puedes pensar en esa alternativa?, tu sabes que cuentas con nosotras, te ayudaríamos en todo, y tu mamá al final va a estar "re-chocha" con la noticia, el reto es seguro, pero al fin eso pasa y vas a tener a tu hijo feliz, el colegio se termina de cualquier forma...
No lo se tengo que pensarlo... me va a esperar hasta el fin de semana, no se puede más porque ya tengo casi tres meses.
El día Lunes de la siguiente semana la Solange no fue a clases, y el Pacho no hizo preguntas, por lo que deducimos que él sabía lo que le pasaba. No nos atrevimos a hablarle, preferimos esperar a la Solange, pero no apareció hasta el Miércoles. Bueno nuevamente no entramos a clases y nos fuimos al parque, el mismo cuadro; las mochilas al centro, nosotras formando círculo y cuatro cigarrillos prendidos a la vez, silencio absoluto y la Solange, no paraba de llorar... Nadie quería irrumpir en su dolor, imaginábamos toda la película y preguntar era un acto masoquista, le tomamos las manos, le hicimos cariño, secamos sus lagrimas y prendimos el segundo cigarrillo, la Solange respiro hondo dejando un suspiro tiritón escapar de su cuerpo, pito un par de veces con los ojos enfocando nada y viendo hacia adentro, dijo:
Fue lo peor, lo peor que me pudo pasar, lo peor que pude hacer, en serio, no se lo doy a nadie, me decidí el Viernes y acordamos juntarnos el Sábado en la Mañana, le dije a mi mamá que iba a la playa con ustedes, ya saben como es de confiada... fuimos en el auto, era bien lejos, por unas poblaciones pobres y desastrosas que yo nunca había visto, ni conocía de nombre. La casa era patética, la fachada totalmente plana y descuadrada, dos ventanas pequeñas y una puerta hundida en medio del rectángulo de cemento, oscura, vieja, desarmada, sobre la oscura lata de la puerta rayado con tiza, un infantil 172. No había timbre, pero le dijeron que tocara en el vidrio de la ventana izquierda con una moneda tres veces, así fue, nos abrieron y entramos rapidito de la mano, como si fuera un motel, adentro la situación no cambiaba mucho, estaba sucio, desordenado y oscuro, la mujer era gorda, con el pelo canoso, la cara igual de retorcida que su casa, nos dirigió hasta una habitación interior, "el pabellón", había una camilla ordinaria, despintada, con un colchón pequeño todo descosido, ¡Si hasta daban ganas de ponerse a limpiar un poco....1(prende otro cigarro). La señora ésta me puso una anestesia local, me abrió las piernas y las amarró en los apoyos laterales de la camilla, desinfecto (supuestamente) todo, y comenzó a introducir una cantidad de aparatos de formas extrañas, cuan dentista sacando una muela, sangré arto, luego me apretaba la guata como si yo fuera un envase de pasta dental, me hizo chillar como un chancho.......(su llanto se hacia más intenso nuevamente, y no lograba modular palabras, le abrimos una lata de coca cola, y eso la calmo un resto..), luego me dormí,... me anestesiaron,... caí inconsciente,... no lo sé, no sé que me pasó, sólo recuerdo que desperté llorando de dolor en esa horrible habitación y el Pacho no estaba, la vieja me miró y me dijo que todo estaba bien, pero tenia que dejarme un rato mas en observaciones, le pregunte por el Pacho y me dijo que ya volvía, que le había pedido que comprara un antibiótico que tenia que darme para evitar una infección... (solloza un poco, prende otro cigarro y continua) La vieja estúpida, no encontró nada mejor que mostrarme el cuerpecito..........(ya no puede continuar, y nosotras tampoco, lloramos todas juntas)
Luego de un rato, y cuando ya estábamos calmadas, la Solange nos muestra como le ha quedado su abdomen, era impresionante le faltaba piel para inflamarse completamente el hematoma en que se convirtió su vientre, es como si la hubiesen golpeado entre varios...
- el dolor físico es lo de menos, sé que me voy a recuperar... pero las heridas que me han quedado dentro no sé si podré sanarlas, voy a enloquecer, porque esto es más de lo que puedo soportar, necesito contarle a mi mamá, me urge su ayuda, sus palabras, una golpiza, un castigo... se que ustedes son mis amigas pero lo que llevo dentro es demasiado fuerte, no lo entenderían, creo que solo una madre entiende lo que se siente...
La Solange no volvió más al colegio, terminamos el año, sin ella en la sala, el "pacho" no pregunto nada y tampoco volvió a vernos a los ojos, creo que intentaba esconderse de nosotras, nos evitaba y eso se le notaba. La Patty, la Pao y yo, no volvimos a ser las mismas, llevábamos un sentimiento de culpa dentro, por no haber sido lo suficientemente convincentes con la Solange, quizás, no debimos dejarla sola ese Viernes...
Era Febrero, pleno verano, finalizando las vacaciones, ya no aguantaba mas sin saber de la Solange, llame a su casa, me contesto la nana, y se escucho realmente sorprendida cuando pregunte por mi amiga,
¿Cómo?, usted es su amiga y no sabe que la niña esta en Coyhaique...
Ah! ¿Esta de vacaciones? ¿ Cuándo regresa?
No Claudita, la niña no esta de vacaciones, y no tiene para cuando regresar...
¿Entonces, que le paso?
¿Cómo, no supo?, Esta bien mal, entró en una depresión que la tenia en los huesos, lloraba todo el día, se la paso así diciembre y enero, hasta que intentó el suicidio, fue horrible, la encontré desangrándose en el baño, así que la mamá le consiguió una clínica siquiátrica, allá bien lejos, por que no quería verla, estaba enojada con la niña, ¿Usted no sabe lo que le paso?... si sabe, ¿Por qué no me cuenta?, yo ya no aguanto mas tanta pena y sin saber....
No Sarita, no tengo idea
Pero, ¿Cómo no va a saber?
Quizás es porque no era tan amiga como creía... (pensé para mi interior: "después de todo algo de envidia le tenia")
II.-La alumna
Sus ojos son grandes y verdes, redondos y profundos, como un lago que conozco... navegar en sus verdosas aguas fue el primer impulso. El segundo, rozar sus labios asaltándola por sorpresa, robarle su antojo, probar su sabor, apropiarme de su inocencia maliciosa, mentirosa, sedienta y ardiente, que desbordan sus gestos... ella me ignora y sus ojos me invitan, no me habla y su boca me acosa, las ganas se me asoman sin discreción y mi hombría animal me altera incontrolablemente, me vulnerabiliza, olvido todo e imagino las formas que se insinúan juguetonas tras el jumper, esos relieves tersos y generosos sobre el valle de su ombligo y los húmedos surcos que están mas abajo... En eso pensaba cuando sentí una seca bofetada de un coroso "Buenos días profesor", "Tomen asiento" –dije- calculando las horas semanales que la tendría cerca. Pase la lista ansioso de nombrarla, esperando su "presente", imaginando su futuro... Solange, letras que por vez primera lío en mi boca y al hacerlo siento el nudo que sube hasta mi pecho dejando un vacío en el abdomen, me siento un chiquillo con quince años menos a cuesta, me detengo unos segundos buscando zambullirme nuevamente en sus aguas, y veo una mano que se levanta tímidamente, en su boca asoman blancos dientes que presionan en forma asimétrica su labio inferior, me provoca ganas, me arranca de mis sentidos, de mis obligaciones, de mi rol y siento que debo estar del otro lado, mirando a la pizarra, quizás, con los pies rozando sus formas, tal ves, con los dedos hurgando sus rubios cabellos, ojalá, con su aliento en mi oreja...
Se que vendrá hasta mi, presiento su cercanía, me angustian los dos metros que nos separan, su aroma de niña se aproxima con olores de mujer, expone sus formas sobre mi escritorio y exhala su aliento en mi nariz, sus ojos me buscan y me encuentran, me invitan a sumergirme y, sus palabras son sólo metáforas, son deseos disfrazados de dudas, sigo su juego con las reglas que ella impone, no importa que las demás niñas crean que me hacen tonto, que no veo lo que hacen, nada importa en el breve espacio que, al igual que los cortos centímetros que nos separan, permiten que yo pueda olerla, sentir su calor, regalarle una sonrisa con aire de preocupación, disfrazando también mis ganas como, sin palabras, me lo pidió.
Recojo las hojas tamaño oficio, con los ejercicios que he dado y, solo espero aturdido la suya, busco en sus números y letras alguna señal que me tiente, y en una esquina con trazo tímido y suave veo un número que se escapa a la lógica de las aritméticas... (09)3412897, espero hasta la hora de almuerzo y lo marco, ya retenido en mi memoria, desde mi aparato móvil que por vez primera le siento tibio en mi oreja, que por vez primera noto su suavidad y la dulzura de los sonidos al digitar, oigo el tono desocupado que me susurra tu..., tu..., tu..., tu..., como respondiendo la pregunta que quisiera; ¿Quién es el dueño de tu corazón? Tu..., tu..., ¿ y de tus noches? Tu..., tu..., hasta que aparecen sus palabras de niña preguntando irónicamente quien soy y mi respuesta se enreda, la voz temblorosa quinceañera sale de mis labios con una simple y ordinaria explicación... Yo..., el "profe"..., de matemáticas..., el Pacho..., su risa desde el otro lado, me devuelve la imagen de sus labios, una imagen desenfrenadamente sensual, y sus ojos vienen a mi mente, a mi cuerpo, no me atrevo a pronunciar más palabras porque no respondo por lo que diga, no me hago cargo de mi cuerpo ni de mi boca, y quizás mi vos suene débil porque se ha fundido en su aliento. Entonces es ella quien me dice que quiere verme luego, que si la llevo a su casa por la tarde, que la disculpe (por lo patuda), que solo quiere hablarme... ¿Hablarme?, Eso es mas de lo que pensé... Bueno –le respondo-, te espero en la esquina de Compañia y Ahumada.
Llegando a Plaza Italia fue ella quien rompió el silencio con una risa coquetona, seguida de una pregunta vergonzosa ¿Así que eres casado? –dijo mirando mi argolla-, no había tiempo de una mentira, Sí –le respondí, agregando decididamente-, Pero no por mucho tiempo más... Veras, en la vida se cometen errores, que a veces cuestan caro, pero tarde o temprano llega el momento de remediarlos para romper la tormenta en que se convierten... –lo dije sabiendo que ese "no por mucho tiempo más", en realidad era un "para siempre"- ¿Por qué lo dices? – dijo con aire indiferente jugando con el colgante de peluche que el Matías colgó al retrovisor hace dos años en el día del Padre- Fue el momento preciso, la excusa perfecta para decir "Quedate un rato" disfrazado nuevamente de frivolidad, es un poco largo de contar, si quieres y tienes tiempo... Te invito una coca-cola. En la complicidad de su falso interés hacia una historia ajena, nos detuvimos en una estación de combustible en Vicuña Mackenna, me miro como nunca antes y ésta ves sentí que se sumergió en lo oscuro de mis ojos, con un tono más sensual del acostumbrado y, bajando levemente el rostro me dijo, quiero una coca lights y, si se puede, unos Belmont vendrían bien. Bajé por ambas cosas, extrañándola en cada paso que me alejaba del auto, un auto que en su destartalada carrocería hacia un espantoso contraste con aquella mujer... Tome un café bien cargado para armarme de valor, y viendo hacia afuera insinuando una falsa concentración, comencé mi despiece, el despiece de mi vida, tome cada parte desfigurando su realidad, le di a cada una, una excusa para estar ahí con ella; que me case obligado por un embarazo y no enamorado, que la Katty es mas madre que mujer, que los hijos me fueron impuestos y no acordados. No le mentí, solo jugué nuevamente, fue un juego de puntos de vistas cambiados, una forma inteligente de dar otro sentido a la verdad sin tener que caer en la denigrante mentira a secas... Ella me contó de sus adolescentes romances, de sus desencuentros amorosos, sólo ingenuas historias... Luego de un par de horas y tras las sublimes confesiones, solo quedó el espacio para sellar el encuentro con la humedad de sus labios contra los míos.
La culpa me baña de torpeza al cerrar la puerta de la casa, me doy un aire de cansancio para disimular mi alegría, y hago un par de tonteras con los niños para justificar la sonrisa que quedó plasmada en mi boca hace unos minutos atrás. Mi vida a girado 180° y, al estar ahí, con los míos, siento un dejo de soledad porque siento que estoy solo, solo en este nuevo mundo, sólo con Solange. Siento pena por la Katty, que sigue la vida como una maquina sin notar (porque no tiene parámetro de comparación), en que momento se nos acabo el fuego, fuego que prendió antes de casarnos y que se hizo cenizas a los pocos meses, cuando nació el Matías, cuando se olvido de ser mujer, cuando la papa y los pañales se hicieron excusas, cuándo un "shhh" callo mis ganas, y nos alejamos de la pasión y usamos el sexo como una promesa que se cumple, pero que se cumple a medias porque tiene horarios, porque tiene reglas, porque es desimaginado y torpe.
Los Lunes y Miércoles a las cinco la recogía en diferentes esquinas cercanas al colegio, pocos temas habían para hablar así que el tiempo lo dejamos para estacionar en algún lugar oculto y jugar con los dedos a recorrer sin medida nuestros cuerpos, actué como un primerizo porque tuve miedo de su inocencia, porque en ella vi la imagen pulcra y sensual que soñé, los besos se convirtieron en el preámbulo de una cama sin desordenar, sus manos fueron guías que invitan a explorar, y cuando un día menguaba ya la pasión, me dijo "Quiero que sepas algo... y espero no te molestes... pero creo que me ves como a una niña, y la verdad es que hace ya un tiempo deje de serlo. Hemos estado jugando a ser novios, cuando en realidad creo ser tu amante...", me dejo de una pieza, otra vez estaba disfrazando sus palabras en realidad oí algo pero escuche otra cosa, escuche que me decía "Hazme el amor", pero es astuta y dejo las palabras al borde de mis labios para quitarse culpas. "Pues bien, si quieres que estemos en privado, fuera de este incomodo auto... si quieres que nos amemos de verdad, podemos hacerlo... Te propongo que nos juntemos en una hora y media más en la esquina de hoy, y que lleves una buena excusa a tu casa para poder llegar tarde..." . La deje en el metro sintiendo florecer mi sudor, y luego marque el número del Mauro, que era el cómplice perfecto en esta aventura, no me negó ni las llaves del céntrico departamento, ni tampoco su silencio.
Pare a comprar unas Royal Guard y Belmont en la Estación de servicios, me tente con un peluche pequeño para ella, lo deje en el asiento delantero y cuando subió sus ojos me regalaron un "te quiero" que más tarde fue un "te amo" seguido de un "te deseo"...
Sus ropas flojas la abandonaron lentamente guiadas por mis manos, seguidas por mis besos que recorrieron por entero los caminos explorados con las puntas de mis dedos, se entrego completamente, embriagada de mi aliento, su cuerpo se hizo virgen en ese momento y me regalo su primicia. Los cojines del sofá emigraron a la alfombra, y nuestros cuerpos comulgaron entre el asiento y el respaldo... tras el inexperto vaivén de sus caderas prosiguió la perfección de sus movimientos, intuidos, desatados, y si al principio delató su corta experiencia en los menesteres, terminó siendo una amante perfecta... Nuestra pasión no dio tiempo de lugares, luego del sofá fue la alfombra y los cojines tuvieron que retornar a su lugar original y envidiosos nos espiaron... luego la mesa nos ofreció alojamiento con la intención de acariciar nuestra piel, queriendo sentir el sabor del amor, regalando su suavidad y disimulando su dureza...
Ella estaba medio mareada por el alcohol, nos quedamos junto a un café, desnudos un buen rato, sin palabras, solo aliento, mis manos en su piel, las de ella jugueteando en mis formas, eran las 9:40 cuando me dijo "gracias, por esta tarde inolvidable" (abrochando el ultimo botón de su blusa), la lleve a casa tras haber llegado al cielo y sus ojos se cerraron dando paso a un ultimo beso.
Las horas de clases se hicieron eternas esperando nuestra hora, el disimulo se escapaba de mis ojos, y sus compañeras lo notaban, fui esclavo de sus risas y adicto a su boca.
Era noviembre cuando entre en la sala con un par de meses de amor a cuestas, su silueta no se dibujaba en el lugar de siempre, en vano busque con la mirada, y sus compañeras dijeron no saber lo que le pasaba, mi angustia hizo dejar de lado mi recato para atajar a la Claudia antes del recreo y pedirle descaradamente que llamase a su casa para saber de su ausencia en clases ese día, le dijeron que estaba enferma, al parecer de hepatitis. Mi primer pensamiento fue egoísta y me asusto un posible contagio, pero luego me dio pena y espere su llamado. Mi teléfono móvil no sonó hasta que fue la hora de nuestro encuentro, en el visor decia "Solange llamando", apreté "yes", y su voz vino a mi diciendo que me esperaba en la esquina acordada. Corrí hasta allí sin entender nada, estaba sin uniforme y su cara desfigurada, parecía enferma, subió al auto y me pidió que la llevara a algún lugar donde conversar. Paramos en un pub en Bellavista, a esa hora no había mucha gente, una cerveza y una coca light vinieron a la mesa, la vela apenas iluminaba su rostro y el cigarrillo prendido solo dejaba ver el ardor de la punta. Le confesé mi preocupación por un posible contagio, y ella llorando me dijo que no me preocupara que lo que tenia era un embarazo. El egoísmo vino a mi nuevamente y los quince años más que tengo asomaron en un fuerte reparo, fue como tirarla de las orejas, me colerizo su respuesta, ella sabía que la Katty me hizo lo mismo y que era algo que tenia que arrastrar a duras penas con migo, sabia que los hijos deben ser un acuerdo y que yo no estaba dispuesto a que me asignaran paternidades no pedidas, no planeadas, sin embargo lo hizo. Nuestra relación no era de planes, no era de proyectos juntos, pero al parecer ella no lo había entendido. Le pedí explicaciones adultas y solo encontré a la niña que era, por primera vez le asomaron los diez y siete que tenia, y su imagen deslumbrante comenzó a apagarse, pasó de la categoría de "placer" a la de "problema", entonces comprendí que había perdido la cómplice de lujuria que algún día en ella encontré, bastaron un par de simples palabras para borrar toda la pasión de su boca, esa boca que antes me sumergió en aguas desconocidas hoy me bañaba de amarguras vividas y por un instante la odie. Luego en su llanto encontré ternura, y como un padre quise ayudarla a encontrar una salida, me acordé que el Mauro, mi hermano, había pasado ya por estos dramas, y que conocía a alguien que podía ayudarnos a eliminar el punto en discordia, se lo dije, pero respondió con silencio. Se me fue una cajetilla de Belmont tratando de explicarle lo que su vida cambiaria de tener ese hijo, de lo que se perdería de vivir, le hable de la Katty, de mi y de lo que no quisiera que ella pasara, por que no era cosa de dejar a mi mujer e irme con ella así como así, no era cosa de estar juntos y nada más, el problema no se borraba de esa manera, le di plazo el fin de semana para pensarlo.
Me llamó el Viernes y me dijo que lo había decidido, que quería mi solución, y que aunque moralmente la idea de un aborto no le asentaba, pensaba en su vida, en su futuro y prefería correr el riesgo. Llame para concertar una cita y nos citaron el Sábado en la mañana. Invente una buena excusa para ausentarme dos días, tenía que cuidarla.
Llegamos al lugar cerca de las 10, la casa era humilde y asentada en un periférico barrio, en donde se albergan transacciones sancionadas, el número estaba rayado con tiza sobre una metálica puerta hundida en un bloque de cemento sin gracia alguna, dos ventanas pequeñas a los lados con plantas en tarros de leche corroídos, di tres golpes en el vidrio izquierdo con una moneda, como me lo pidió la mujer por teléfono, se abrió la puerta y entramos en un pasillo oscuro que nos condujo hasta la habitación ya preparada. Me pidió que esperara en otra sala, sentado en un sillón rotoso con un televisor en blanco y negro encendido, me ofreció un café y dijo que demoraría un rato, tome un diario viejo que estaba bajo el televisor y comencé a leerlo desde la primera hoja esperando me acompañaran hasta el final esas noticias añejas, no quería pensar, porque sabía que el arrepentimiento me embargaría e iría hasta la otra habitación a tomarla de la mano y llevármela corriendo. Sentía contradicciones en mi interior y no lograba conjugar el verbo real, no entendía que era peor, o cual camino era menos malo, y ante esa duda me decidí a esperar. Pasaron dos horas y apareció la gorda mujer canosa, con el pelo tomado en un moño y tapado por un pañuelo de colores vistosos, me dijo que ya estaba todo listo, que había salido bien, pero que tenia que esperar un rato para dejarla en observaciones, me dio el nombre de un antibiótico para que lo fuera a comprar y por su puesto la dirección de una farmacia clandestina donde no me pedirían la receta, cuando llegue ella estaba esperándome en el sillón viejo de la sala contigua, con ojeras negras colgando de sus ojos que no paraban de derramar lagrimas y amargura. La abrace fuertemente y ella se aferró a mi como nunca antes, fuimos al departamento del Mauro, la puse en la cama y se durmió por largas horas, a ratos sollozaba y apretaba su abdomen a dos manos, no supe si por dolor o angustia. No quería sentir culpa, pero inevitablemente se atraparon en mi mente, pero ya era tarde para dar pie atrás, y ahora solo restaba ver el futuro de nuestros días, obviamente corrían otros vientos, y ya no podríamos ser los mismos, pero me aterraba su reacción ante una ruptura, mas aún en el estado en que la dejaría, si fuera por mi me iría corriendo, pero mi conciencia no me dejaría, me siento atrapado, tanto como cuando el papá de la Katty me obligo a casarme.
El fuego se apago como con un balde de agua, y ya es difícil volver a encenderlo.
He decidido no dejarla sola, y así como ella tendrá que pagar su precio por el error, llevando con sigo la culpa y el vació que me imagino debe sentir, yo tendré que cargar con ella y con el resto, todo en el mismo saco, porque las ansias de las tardes en el departamento serán ahora la obligación de cumplir una promesa que no he hecho, y el brillo que algún día me dieron sus ojos serán la oscuridad de un abismo. Creo que es mi condena por no medir mis actos, es mi condena por no aprender de las piedras con que tropiezo, por no aceptar mi vida como ya la he hecho, por querer tomar sus días prestados y no vivir los que ya he tomado...
Paz M.
Ó
La Paloma de la Red 2007
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